Medusa

Medusa by Harald Meyer-Delius

Asqueado por su aspecto, el héroe ofreció la cabeza de Medusa como sacrificio a la primavera. Después de cortársela, la amarró a su cinturón, dejando un rastro de sangre por donde pasaba. Agradecidos por su ofrenda, le invitaron a yacer en el campo con la doncella más hermosa de la acrópolis – ignorando que de las gotas rubí nacían serpientes venenosas.

My Rupaul’s Drag Race “Battle of the Seasons” Experience

Part I: Getting the ticket

It all started a few weeks ago, when the Facebook algorithms thought it would be of my interest to know that “Rupaul’s Drag Race Battle of The Seasons” was coming to Barcelona. It is my believe that personalized publicity doesn’t work as well as digital marketers with their bullet points presentations think they do (I’ve been offered one to many virginal Chinese brides), but this time they were correct. The Ru girls were coming to Barcelona. I couldn’t believe it. Sure, Adore had come in September, but never in my right mind I would’ve thought that THE Battle of the Seasons would come here.

There were three types of tickets, nosebleed section, pista (dance floor?) and then pista + Meet and Greet. As tempting as it was to buy the Meet and Greet ticket, it would’ve hurt my wallet. I meditated on it for a little bit and then, when I sadly decided to buy the “Regular” ticket (partly because of the money and partly because I didn’t want to be that fan) I noticed that the “Meet & Greet” entrances were sold out, so I was relieved (kind off).

The acquisition of my pista ticket was followed by a frantic call to the people I know who like the show and live in Barcelona (all two of them). Unfortunately, for different reasons, they couldn’t make it. I didn’t worry, I had time. I would find someone to go with.

Disclaimer: Whenever I quote someone (even myself) I’m paraphrasing. I was so excited during those two days that I was practically high and might have even imagined complete conversations in my head. 

Disclaimer 2: My pictures are shit :D 

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Dancing on my own

I’m aware I haven’t updated this blog in ages. Blame it on sickness, lack of time, laziness, exhaustion and / or all of the above – hopefully I’ll be able to get this into motion once again.

To start this blog year, I bring you an illustration. There are a few things as sad as seeing the person you’re in love with be with someone else… Any similarity with real life is pure coincidence.

 

Dancing on my own by Harald Meyer-Delius

Inspired, obviously, by Robyn’s song “Dancing on my own”

 

giphy (12)

Chair Car

Chair Car (1965) – Edward Hopper

Chair Car (1965) – Edward Hopper

En sus manos, la novela Las Olas de Virgina Woolf. No entendía mucho el texto, pero a pesar de esto seguía leyendo. Había algo que conectaba con ella.

En su cabeza, la última discusión con su madre. Cuando menos se lo esperaba la sorprendía. La atacaba. El corazón le saltaba y por un segundo quería morir.

En su corazón – no. No podía. Le regresarían las imágenes que con tanto esfuerzo había intentado enterrar. Él. Él esperándola en el portal de su edificio. ¿Cómo pudo acorralarla así? ¿Cómo pudo? Si la vida fuese poética habría llovido aquella noche. No recordaba las palabras que salieron de su boca ni a que hora finalmente la dejó sola. Solo recordaba el olor a marihuana que emanaba de sus ropas.

Se le nubló la vista. Las palabras de su madre se cruzaban con las de Woolf. Con su mirada. Se cruzaban con su mirada y el abrazo que le dio al final de la noche. Todo se iba a la mierda.

¿Por qué era tan difícil?

Había llegado a ese punto en su vida en el que podía dar la vuelta y mirar hacia atrás. Lo único que veía eran sus errores y gente muerta. Uno tras otro. Como los rieles del tren.

La voz mecánica anunció su parada. Se secó los ojos y guardó el libro en la cartera. Al bajarse del tren no sabía si su vida se había terminado o apenas comenzaba.

Tolstoy is everywhere

The other day I had a weird dream.

I dreamt that someone was angry with me. She/He kept yelling because I had never read Anna Karenina and insisted that I had to start reading Russian literature because according to her/him it was the best literature in the world! Some Homer-VS-Bart kind of choking might have been involved while the statement was made.

Funny thing is, a couple of days after that, Google very kindly let me know that September 9th was Leo Tolstoy’s birthday (the writer of Anna Karenina, among others) and another couple of days later, I stumbled upon a reference to him in the book that I’m reading right now, Virginia Woolf’s Waves:

Once you were Tolstoy’s young man; now you are Byron’s young man; perhaps you will be Meredith’s young man…

And then I realised that in the novel I had read right beforeJonathan Franzen’s Freedom (awesome book by the way, well worth the read) he also makes an apparition. One of the main character’s reads War and Peace in order to impress the guy she’s in love with. So needless to say, I had a bit of a Droopy episode. Wherever I looked, he was there!

Oh, THE SIGNALS!

OK! I get it! I get it! I’ll read it, I promise! … Specially if it’s this edition:

Leo Tolstoy's Anna Karenina

But for now just let me be! I don’t have money to buy any books right now. *weeps*

PS: Adore Delano was probably part of that dream, as well.

 

7 barcos

Noche estrellada sobre el Ródano de Vincent Van Gogh

Noche estrellada sobre el Ródano de Vincent Van Gogh

Era un chico que siempre se tomaba su tiempo para impresionar a los demás, pero ese día, llevaba el primer abrigo que su mano consiguió al meterse en el armario (el que era dos tallas más grande que nunca pudo reparar), las zapatillas de goma, y los cabellos desordenados.

Velozmente, cruzaba las esquinas oscuras de una ciudad indiferente ante su presencia. En su mano derecha, un cigarrillo que compulsivamente iba y venía de su lado a la boca – el humo en vez de exhalarlo, lo escupía. En su mano izquierda, una bolsa de plástico donde iban siete barcos de papel.

Se había pasado el día entero en el despacho que una vez había sido suyo. Sentado en la silla de cuero rajado, escribiendo. Quería escribir una sola carta, pero al terminar se dio cuenta que le había faltado algo y así que empezó a escribir una nueva. Esto se repitió varias veces hasta terminar con siete cartas. Compraría unos globos de helio de donde amarrar las cartas y así enviarlas al cielo como hacía cuando era niño, pero cuando había terminado de escribir ya todos los negocios estaban cerrados. Podría esperar hasta el día siguiente, pero ya no hubiese sido el aniversario.

Iría al mar entonces, iría al mar y haría pequeños botes con las cartas y los dejaría que navegaran libres. El océano era profundo, y al igual que el cielo, siempre le pareció infinito y era el lugar de donde todos veníamos… o al menos eso lo había escuchado en algún lado. Le llegaría el mensaje.

Solo había un problema, su ciudad no era de costa. Tendría que viajar un buen trecho para llegar a la playa y ya el último tren había partido.

Pero si había un río.

Con una anticipación que le amarraba el pecho, el chico llegó al puente. Se detuvo y miró hacia abajo. Mientras las cenizas de su cigarrillo descendían sobre la corriente como nieve envenenada, él meditaba sobre las probabilidades de que los botes cayeran en la posición correcta al lanzarlos desde esa altura – prácticamente inexistentes. No importa, pensó. Lo importantes es que toquen el agua y así, eventualmente, llegarán al mar.

Sacó el primer bote, el que pedía parte de su coraje para afrontar la crueldad del mundo y lo lanzó al agua.

Sacó el segundo bote, el que pedía parte de su sabiduría para poder distinguir entre lo que podía cambiar y lo que no y lo lanzó al agua.

Sacó el tercer bote, el que pedía parte de su iluminación para poder ver el camino y lo lanzó al agua.

Sacó el cuarto bote, el que pedía parte de su fuerza para poder cargar con todos sus deberes y lo lanzó al agua.

Sacó el quinto bote, el que pedía parte de su paciencia para lidiar con aquellos que todavía no podían ver y lo lanzó al agua.

Sacó el sexto bote, el que pedía parte de su autenticidad para ser sincero consigo mismo y lo lanzó al agua.

Sacó el séptimo bote, el que pedía que desde arriba (o donde fuera que estuviera) cuidara de sus seres queridos y lo lanzó al agua.

Los botecitos de papel, como los pétalos de una rosa blanca flotando sobre el agua negra, fueron arrastrados rápidamente por la corriente que reflejaba las luces de la ciudad. Estos desaparecieron y detrás solo quedaron los recuerdos y una grieta que nunca se sellaría.


 

Dedicado a un hombre que nos sigue iluminando a pesar de haberse ido – mi papá.

Las Mañanas

Apolo y Ártemis de Giovanni Domenico Tiepolo (1757, Villa Vallmarana, Vicenca)

Apolo y Ártemis de Giovanni Domenico Tiepolo (1757, Villa Vallmarana, Vicenca)

 

Cereales de Color cancerígeno y Pop Tarts

Cada mañana era diferente, pero todas compartían el silencio, la calma, un día por delante lleno de posibilidades y sobretodo la televisión. Que aparte de encenderla con un volumen moderado, podía hacer con ella lo que quisiera. Era mi escape. Las mañanas cuando era el primero en levantarme eran un momento privilegiado, suspendido en el tiempo y en el espacio que una vez ido, interrumpido por el alzamiento de otro ser, se esfumaba y no volvía a existir.

Las Arepas

Al descubrir que las pantallas noctámbulas saciaban mis ansias adolescentes y adormecían las inquietudes, las mañanas empezaron a volverse cada vez más cortas. Las madrugadas no tienen la inminente amenaza de la presencia. Todos duermen y no volverán a resucitar en muchas horas. El problema de Nix es que una vez que te abraza no te quiere dejar ir. Pero sin importar lo muy cómodos que estemos, Helios siempre regresa en su carruaje y todo empieza otra vez.

Desprenderme de sus brazos se hacía cada vez más doloroso. En algún momento pasé del chocolate caliente al café…

El Croissant

Me introdujeron a Dioniso. En un principio su decadencia y su falsa finura ahogaron las voces, pero al final siempre se desvanecía y ellas volvían. Habían pocas cosas que aborrecía tanto como ese momento en el que tenemos que abrir los ojos y encontrar una excusa para salir de la cama. A pesar de esto, siempre he sido bueno con los compromisos. Siempre que tenga a alguien esperando, puedo cruzar el atlántico nadando, pero cuando lo tengo que hacer por mi mismo ir a la esquina parece un despropósito.

Muesli con Frutas

Me volví conciente de mi propia existencia (¿Cuándo? No lo se) Supongo que fue por los desayunos que dejamos intactos. Las dos veces que Tánatos me ha acompañado han sido mañanas. Una vez para despedir a mi guía y otra a mi fiel compañera. A mi alrededor solo quedaron puertas cuando lo único que necesitaba era una brújula.

El Brunch

Sueño con un desayuno improvisado, en la terraza de nuestro piso. Apolo y yo cansados, con un poco de resaca. En nuestros cuerpos todavía los rastros de haber hecho el amor. Sus pies descalzos en el suelo, tal vez demasiado blancos por la falta de sol y sus cabellos desordenados. Después de comer, con un café, compartimos un cigarrillo.

Pero es solo una fantasía y como el humo que escapa de mi boca, se esfuma hacia el cielo y desaparece, dejando un mal olor.

Back to Neverland: My favourite Robin Williams moment

I wasn’t going to write a post about it, it felt unnecessary. I mean everything has been said, and I’m still not going to, I just wanted to share MY favourite moment because I haven’t seen it anywhere else.

While there are many movies like Hook, Patch Adams and even Jack that have entertained and inspired me (I haven’t seen Good Will Hunting or Dead Poets Society, sorry), certainly his work for Disney is what stands out the most for me. The Genie, of course, will always be one of my favourite Disney characters, but MY favourite Disney-Robin Williams collaboration was when he starred on the short film Back to Neverland, which was created for the tour/show The Magic of Disney Animation at the Disney Hollywood Studios (back then it was called the Disney MGM Studios – the name changed when the contract with MGM expired).

The short feature was about William’s becoming a cartoon and starring in his own adventure in Neverland. The movie served as a way to explain the animation process to the guests. I remember enjoying this tour solely for the Robin’s clip. Seeing him dressed as a typical tourist, his funny voices, and his child-like enthusiasm cracked me up. I was very disappointed, to say the least, when the clip was removed. Nowadays Mushu from Mulan gives the tour. Mushu is a cool character, but it’s not Robin in a lost boy costume.

It is weird when a celebrity dies, because even though we’re very well aware that we never met them in person, somehow they feel close to us. I felt pretty awful about Cory Monteith last year (it’s been a year already, wow), but this time it is a little different. Aside from him always being one of my favourites, thanks to roles like the Genie in Aladdin, Mrs. Doubtfire and Jumanji Robin Williams was ingrained into the collective pop conscience of an entire generation as a parental figure – a cool and very funny parental figure.

It’s all just made the more tragic because of the way he died. The BBC wrote an interesting article about how comedians often deal with depression. If you’re interested, you may read it here. It goes to show you that it doesn’t matter how brilliant someone may shine, there is darkness inside all of us.

And before I leave, I’ll leave you with my second favourite Robin Williams moment, the Inside the Actor’s Studio interview. It is one of the, if not the funniest thing I have ever seen.

R.I.P Robin Williams.

Super Gay and the Fashion Emergency

 

Super Gay & The Fashion Emergency Comic Strip

I always found interesting (curious) how gay men are considered the gurus of “fashion” or the always go-to person when it comes to style.

It is a cliché, but it is based on truth (almost all stereotypes are) I mean, when I studied fashion design most of the guys there were gay and then the ones who went on to make a career out of it. Also all of the professional male fashion designers I’ve met in person are, you guessed it, gay.

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A Dissertation on long lost friends and 20 euro blow jobs

One week ago, at 6 o’clock in the morning, my eyes were wide open. I hadn’t had a minute of sleep and didn’t seem to be getting it anytime soon. So I decided to write this in order to take it off my chest. It did help.

It is almost 6 in the morning, I haven’t slept anything (not even 20 minutes) I can hear my roommate fucking and I have been offered to rent a dick for 20 Euros a blow job, so excuse me if I’m a bit cynical.

I do realise that I haven’t updated my blog in a really long time and coming back with a post of this nature would be like Woody Allen coming back of a long hiatus with a pretty awful movie. Then again, I am not Woody Allen (thank God) and he does do shitty movies from time to time, so I feel justified.

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